top of page

Mi Historia | Yo te creo | Luz Ruby Balcazar

Foto del escritor: Botswana Hinojosa Perez
Botswana Hinojosa Perez
28 mar 2020
4 min de lectura

Desde que tengo memoria ser vulnerable no ha sido mi fuerte, esa sensación de que alguien externo puede herirte de manera inesperada y que no puedes hacer nada al respecto me deja helada de sólo pensarlo. Noches enteras sin poder dormir llorando tratando de no hacer mucho ruido para no preocupar a mamá, pensar en que no soy lo suficiente como para que alguien crea mi versión de la historia, cada uno de esos pensamientos cruzó por mi cabeza en algún punto, hasta un día que explotó la bomba.


Una persona muy cercana a mi familia comenzó a tocar mis partes íntimas cuando era una niña de 4to de primaria, en ese entonces estaban en la t.v. los anuncios sobre "cuéntaselo a quien más confianza le tengas" la realidad es que en esa situación no hay nadie que cumpla con esa característica. Llena de miedo, inseguridad y mucho rencor decidí guardar silencio; uno de mis mayores miedos era que no me creyeran, porque no hubo penetración entonces en mi cabeza no había forma de comprobar que alguien estaba abusando de mi si no había alguna prueba física evidente. Me daba miedo que mi familia se hiciera pedazos por mi culpa, que mi mamá se desilusionara de mí o me culparan por lo sucedido.


El día que decidí romper el silencio era una adolescente cursando secundaria, recuerdo la atmósfera más tensa que ha habido en mi casa por semanas. Me llevaron con un psicólogo para tratar el tema, y después de algunas sesiones con él, un día me encontré el sobre con mi diagnóstico en la bolsa de mi mamá, decía que mentía y necesitaba más atención, recuerdo que mientras leía esas líneas mis lágrimas corrían por mis mejillas, mi mayor miedo estaba pasando.


Ser vulnerable ha sido difícil para mí, ser transparente es dejar que las personas entren en tu sentir, pensamientos, sueños y miedos, por muchos años lo que más había temido se convirtió en realidad, mi propia mamá no creía lo que me había ocurrido por años. Ahora se añadían resentimientos hacia mi mamá también y para ser honesta con el mundo en general.


La luz de Jesús llegó a mi oscuridad más profunda en el tiempo dónde me hundía en el abismo de la maldad. Oraron por mí en la sala de una familia cristiana sentí como fuego recorriendo mi cuerpo acompañado de una paz indescriptible, esa familia no conocía mi historia ni por lo que pasaba en esos momentos, lo que yo no sabía en ese momento era que el Espíritu Santo conocía cada detalle y quería sanar mis heridas profundas.


Años después mi mamá me llevó a una terapia familiar con un psiquiatra, yo ya conocía a Jesús y mientras subía las escaleras para entrar al consultorio recuerdo orar en mi cabeza y decirle: no quiero ser avergonzada de nuevo, ya no lo soportaré. Comenzó la sesión y me preguntó directamente ¿cuál es el problema? ahora sé que la fuerza que necesitaba para confrontar de frente a mis papás y a la situación en sí la conseguí de mi relación con Dios; así que dije las cosas con lágrimas y voz entre cortada, mientras sentía como el mundo se me venía encima con tremenda cosa que dije, el doctor, sólo le preguntó a mi mamá, ¿es verdad que la llevó al psicólogo y dio ese diagnóstico? y su respuesta fue: es verdad; el doctor le dijo, vea a su hija y dígame si la reacción que está teniendo después de años de lo sucedido parece que la esté fingiendo. Para mí en ese momento Su justicia comenzó en mi vida.


Sigo viviendo secuelas de la decisión que alguien más tomo sobre mi vida, pero hoy sé que eso no me define. Han sido años de trabajar en mi interior, porque las heridas no son tanto el problema sino la recuperación de ellas. Soy parte de las estadísticas de violencia contra las mujeres en mi país.


Hoy quiero decirte que si has pasado por algún tipo de violencia o abuso en tu persona no importa si eras pequeña, adolescente o adulta cuando sucedió, no es tu culpa, no es lo que llevabas puesto o tu personalidad. No eres una víctima, eres una sobreviviente y por más atroz que haya sido sigues viva y tienes un propósito mayor en esta vida. Eres más de lo que alguien más decidió por ti, eres hermosa, eres amada eternamente, eres suficiente, eres fuerte y valiente pero sobre todo no estás sola, sigues viva por un propósito mayor.



Yo decido el perdonar todos los días de mi vida a mi agresor, decido perdonar a mis padres, a mi familia, al psicólogo, decido perdonar a la sociedad, si Jesús lo hace conmigo, ¿Por qué no habría de poder hacerlo yo?


Y por si nadie te lo ha dicho... Yo te creo.



Nosotras te creemos, no estás sola. Si haz atravesado alguna situación similar a Luz, busca a tu persona de mayor confianza para hablarlo y si ya lo haz hecho, nosotras sí te creemos.


Luz Ruby es una mujer fuerte, con un enorme corazón que da de su tiempo, creatividad, dinero y esfuerzo para apoyar a rescatar a víctimas de la trata de personas. Es una mujer que tiene toda mi admiración y respeto. Busca su florería que dona el 10% de sus ganancias para apoyar a combatir la trata de personas (click aquí).

Con amor, Botswana


 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por Botswana. Creada con Wix.com

bottom of page