El Dolor | Karina Serrano | Mi historia


¡Hola! mi nombre es Karina Serrano Ramírez, tengo 23 años, acabo de terminar la Licenciatura en Trabajo Social. Tengo dos hermanos (uno mayor y uno menor, ambos hombres). Me encanta ver películas y series, pasar tiempo con las personas que amo, jugar juegos de mesa y también ir y servir en la iglesia. Mi comida favorita es el sushi, mi postre favorito es la nieve de oreo y tengo un perrito que se llama bebé, que amo más de lo que debería jaja.
El día de hoy, decidí ser lo más vulnerable y transparente que jamás he sido. Espero pueda ayudarte en algo.
A lo largo de mi vida he vivido situaciones muy dolorosas.
En la secundaria, entré en un estado de tristeza tan fuerte que decidí autolesionarme, lo increíble es que eso calmaba mi dolor emocional y no me dolía físicamente en absoluto. Gracias a Dios, lo conocí y pude dejar todo eso atrás.
Finales de preparatoria / principios de universidad, termine una relación de dos años, después de unos meses, comenzaron a fallecer pilares de la familia de mi mamá.
En mi tercer año en la universidad, viví una situación de violencia de género, en la que alguien a quien yo le tenía mucha confianza, decidió tocarme y besarme en contra de mi voluntad. Esto afectó mi forma de ver y relacionarme con los hombres. Y lo más reciente fue que en mi último semestre de universidad, lastimosamente perdimos a dos integrantes de la familia de mi papá en un tiempo de 3 meses y fue un shock porque no esperábamos para nada ese golpe.
Y a pesar de que he vivido procesos dolorosos y difíciles para mi, nada jamás había afectado tanto mi relación con Dios y con las personas, como este último evento. Me destrozo por dentro, por completo. Ver a mi abuela, a mis primos, tíos, toda la familia, tan rota.
Por meses, las únicas oraciones que hacía eran en la iglesia. Y no podía mantener conversaciones con personas, incluso aun estoy trabajando en muchas cosas que por secuelas de los temas anteriores, no había podido tratar. Muy pocas personas han comprendido mi situación emocional.
Y el motivo por el cual les describo esto, es porque Dios ha hablado y me ha enseñado mucho a partir de cada una de las situaciones que les mencioné anteriormente, y el día de hoy me gustaría compartirles tres cosas:
No estás sol@.
La temporada en la que sucedió la situación de violencia de género, yo viví en constante miedo de que algo me pasara, y sinceramente me estaba volviendo loca, me encerraba en mi cuarto con seguro todo el tiempo, porque me daba miedo que alguien entrara a mi casa y me quisiera hacer daño.
Un día fui a mi iglesia, y parecía que lo que estaban compartiendo era para mí 100%. El predicador dijo: “En ese momento, Dios estuvo contigo, y aunque no lo podías ver, siempre te estuvo cuidando.” y eran las palabras que necesitaba escuchar. Estoy segura de que fue Dios mismo hablando a mi vida.
Y espero, que si estas pasando por un momento difícil, al leer esto puedas ver que Dios Siempre ha estado y siempre estará presente en tu vida. Es una promesa. (Josué 1:9, Hebreos 13:5, Isaías 41:10, Romanos 8:37-39)
Otra cosa que aprendí es:
No tenemos un Dios indiferente
Para ser sincera, yo sí me imaginé a Dios sentado en el trono, permitiéndole a satanás todas esas situaciones difíciles por las que las personas a mí alrededor y yo, hemos pasado. Y sentía una impotencia enorme al no poder hacer nada, porque el control no lo tengo yo.
Y me frustré y lloré muchísimo preguntándole a Dios mil veces si las cosas realmente no podían ser diferentes.
Después leí el famoso versículo Juan 11:35, que dice: “Jesús lloró.”
¿Qué?, ¿por qué?
Si Jesús sabía que iba a resucitar a Lázaro, ¿por qué se tomó el tiempo para llorar?
Después comprendí, tenemos un Dios empático. Jesús no se sentó y le dijo a María: “deja de llorar, entiendan que Lázaro va a resucitar”
Jesús lloró, sintió lo que María estaba sintiendo y se tomo el tiempo para ser empático.
Dios nos ama, y más que tú y yo, estoy segura de que Él quiere que las cosas sean diferentes, que todos seamos mejores personas y nos ayudemos los unos a los otros y no tomemos decisiones que pueden afectar nuestra vida y la de los demás. Pero tenemos libertad. Libertad de decidir lo que queremos para nuestras vidas, libertad para decidir seguir a Jesús, y libertad para levantar o derribar a otros. Comprendí que somos nosotros los que tomamos las decisiones y vivimos las consecuencias de ello. Y Mientras tanto, Dios está con nosotros, amándonos, levantándonos y dándonos fuerzas para seguir adelante.

Y por último:
Perdonar duele, pero sana.
Cuando te caías y raspabas la rodilla, ¿que tenían que hacer? limpiar la herida.
Y ¿qué es lo primero que te ponen para limpiar la herida?, alcohol.
Aun cuando duele, es lo que uno hace para sanar y evitar infecciones.
Perdona a la persona que te lastimó, a la persona que puso a toda tu familia en la situación en la que se encuentra, a la persona que traicionó tu confianza, perdónate a ti mism@ por haberte puesto en la posición en la que te encuentras o encontrabas.
Perdona, suelta y sana.
Estamos en tiempos difíciles, pero no teman, Dios está con nosotr@s.
Saludos y un abrazo fuerte.
Por: Karina Serrano
Muchas gracias por abrirte y ser tan valiente, dejas una huella en nuestros corazones. Admiro mucho que Karina lucha por las y los que no tienen voz y entre su tiempo, talento y amor a la causa. Además, siempre tiene las palabras correctas para animarnos. ¡Eres admirable!
Con amor, Botswana



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