Mi historia | Cuando seguirlo no es fácil | Fabiola Yocupicio Medrano

Soy Fabiola. Mi mamá ha sido mi única familia, mi más fiel amiga, la única que no me ha dejado caer. Estar ella y yo solas en una ciudad, que es relativamente grande, ha sido un reto muy grande. En mi hogar nunca falto el amor, la atención y el cariño. Conocí a Jesús en mi recamara, tendida en mi cama con mi rostro lleno de lágrimas, conocí de su amor, de su misericordia hacia mí. Me aleje de Él, el mundo me cautivó y me olvide de todas las noches que pase con Jesús. Tenía fe, sí, pero en base a sentimentalismos. En mi último año de preparatoria, me acerque de nuevo a Dios, pero ahora, a escondidas. Durante un año, busqué a Jesús en muchos rincones de mi ciudad, conocí GENC, estuve asistiendo a muchas noches de alabanza, todo esto sin que nadie de mi familia o amigos se enteraran por que tenia miedo a ser juzgada.
El peso de las mentiras me consumió, hable, y se me prohibió asistir a cualquier iglesia que mi mamá no aprobara. Fueron los meses más horribles para mí. No podía entender como algo que me daba tanta paz, tanto gozo, era algo que no era aceptado por mi mamá. Me tomó mucho tiempo aceptar y ceder, escuchar a Jesús, dejar de aferrarme a pertenecer a algo sin darme cuenta de que me estaba olvidando del propósito de mi vida, seguir a Jesús.

No me he rendido, no he dejado de estar cerca de Jesús, no he dejado de llevar su bandera a cualquier lugar que conozco. Ha sido difícil estar sola en este proceso, pero no me arrepiento, no daré un paso atrás, Jesús es mi salvador y mi mejor amigo. No temeré, pues yo sé que Él está a mi lado.
Por: Fabiola Yocupicio Medrano. Si quieres encontrarme en Instragram click aquí.
Fabiola, es la persona más dedicada y esforzada en cumplir sus sueños y metas, soy sumamente afortunada de llamarla mi amiga y de aprender de ella. También lleva la honra a su mamá a otro nivel, dando la milla extra. Sin embargo, lo que más admiro de ella es su pasión para seguir a Jesús a pesar de cualquier dificultad. ¡Tiene tanto de lo que podemos aprender!
Con millones de amor, Botswana.



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