Aún hay tiempo, Él te ama | Beatriz Díaz Wetzel | Mi historia


Te quiero contar como un día yo me sentía vacía, estaba en la escuela que quería estar, con las personas que quería estar, tengo una hermosa familia, amigos que me quieren pero ese día yo me sentía sola, nada me satisfacía, nada me agradaba, no encontraba qué era pero a la vez quería ignorarlo, y aún conociendo de Dios, yo decidía pensar que era otra cosa, hasta que en ese día no podía más, y comencé a orar, investigar qué iglesia estaba cerca de mi casa, y mil cosas pasaron por mi mente, el domingo de esa misma semana asistí por primera vez a la iglesia que hoy en día voy, y lo primero que vi fue algo que estaba escrito en una pared, decía, Torre fuerte es el nombre del Señor (Proverbios 18:10), y fue ahí cuando comprendí que ese vacío, esa necesidad, esa sed que existía dentro de mi, era Dios, y nadie más.
A ti que estás leyendo esto, te quiero decir que Dios es un caballero que está esperando que tú seas quien abra su corazón y lo dejes entrar, él es amor y desea con todo fervor que tu lo aceptes y seas guiado por el, hacia la verdad y el camino. Aún estás a tiempo, cada nueva mañana, cada noche antes de dormir Dios te está esperando y grita a tu corazón que lo hagas, él quiere darte lo mejor, sus sueños y que vivas maravillas y a su lado la vida es más bonita, más feliz por qué vives confiado en qué hay alguien que está cuidando de ti, y sabes que él te mira con ojos amorosos, te repito aún hay tiempo pero tiene que ser pronto, vuelve tus ojos y tu vida hacia Dios. Todos fallamos, nadie es perfecto, llora, ríe, vive, goza y recuerda que siempre confiado y con tu fe en él.
Otro de los procesos más difíciles en mi vida y que más me han costado fue cuando ingrese a la carrera que “siempre había soñado”, no sé si a ti te pasó alguna vez en tu vida, pero hay momentos en donde nos aferramos tanto a algo que nunca nos tomamos un tiempo en donde evaluamos nuestros sueños, o aquellos anhelos más profundos de nuestro corazón, pues yo nunca lo había hecho, siempre me enfocaba más en lo que “podía hacer” y no en lo que realmente quería hacer de mi vida, esa carrera fue la licenciatura en medicina, fueron dos años de constante tristeza en donde no me sentía yo, en donde realmente era infeliz, pero al estar siempre estresada u ocupada en cosas de la escuela, nunca me tome un momento para mi, para pensar en mis deseos, hasta que un día, dije basta, eso no es lo quieres, no es lo que planeas para tu vida, sinceramente no estaba disfrutando nada de ese proceso, ni mis amistades, ni lo que aprendía, y llegó un punto en donde ya no me veía ejerciendo en un futuro, y hace aproximadamente 5 meses tomé la decisión de dejar la carrera, con ojos abiertos y con el corazón en la mano te digo, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, esa agonía constante, esa estado de ánimo bajo y triste se fue, la persona que era antes volvió, ahora te puedo decir que estoy feliz, entraré a una nueva carrera, la cual siempre quise, cosa que yo sabía pero reprimía en mi cabeza y en mi corazón, así que se valiente que Dios nos dice en Josué 1:9: sé fuerte y valiente. No tengas miedo ni te desanimes porque el señor tu Dios estará contigo donde quiera que vayas, así que vive feliz sin esperar nada, confía en los planes que Dios tiene para el camino que el trazo perfectamente para ti.

Por eso te quiero decir hoy, puedes estar feliz, gozando de la vida pero siempre tendrás ese vacío que no llenarás con nada terrenal, pues solo se puede alcanzar esa plenitud total con Jesús, en donde tus heridas son sanadas, y cubiertas por qué Jesús ya pagó todo por nosotros, así que vive agradecido y confiado en que hay alguien que te ama más que nadie en el mundo, te cuida, te bendice y te premia con una vida hermosa, en donde cada día vivimos un milagro nuevo y tenemos una nueva oportunidad para volvernos hacia él.
A ti que estás leyendo esto, te bendigo y te deseo una vida llena de Dios.
Por: Beatriz Ivonne Díaz Wetzel
Tuve la oportunidad de compartir un año con Beatriz y puedo decir que el amor y la compasión son su bandera. ¡Eres admirable!
Con amor, Botswana



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